.....................para el rendimiento deportivo
Por Pablo Huerta.
En esta nota no te
vamos a sugerir que practiques deportes porque ya sabes lo beneficioso que es
para la salud -física y mental-. Pero, lo que tal vez no sepas es que una
correcta alimentación facilita el ejercicio y favorece la recuperación, y de
eso sí vamos a hablarte.
Una dieta balanceada
debe incluir granos, verduras, frutas, lácteos, carnes y legumbres. O sea, de
todo. Ahora, ¿qué es lo más recomendable ingerir si se realiza actividad
deportiva regularmente?
A continuación, un listado con los diez mejores alimentos para los
deportistas.
1. Quinua
Dado que este 2013 es
el Año Internacional de la quinoa –según la ONU– qué mejor propuesta para
comenzar el listado.
©Net_efekt/ Creative
Commons
Este pseudocereal,
muy popular en la zona andina, contiene el doble de proteínas que un cereal
tradicional; grasas de las buenas –que permiten reducir el nivel de colesterol
‘malo’ en sangre–; carbohidratos ,como el almidón, que ayudan en el proceso
digestivo; minerales; y vitaminas del complejo B, C y E. Como si esto fuera
poco, aporta también
los ocho aminoácidos esenciales que el cuerpo necesita para generar músculo puro y recuperarse de entrenamientos duros.
los ocho aminoácidos esenciales que el cuerpo necesita para generar músculo puro y recuperarse de entrenamientos duros.
No es casualidad que
la quinua sea considerada el ‘alimento del futuro‘, dado que su cultivo masificado podría
acabar con la desnutrición global.
Se puede consumir en
el desayuno con canela y miel, o en la cena servirla como una guarnición en
lugar del usual arroz.
2. Bayas
Imagínate a las bayas
como unos dulces que, además de ser ricos, son saludables, ya que aportan
vitaminas A, C y E. Estas vitaminas tienen una función antioxidante, lo que
disminuye el riesgo de padecer ciertas enfermedades y ayuda a preservar la
fuerza muscular con la edad.
Hay una creencia
popular extendida sobre que los antioxidantes previenen el envejecimiento.
Ojalá fuese así, pero no es cierto. Sí bloquean el efecto dañino de los
radicales libres, que aparecen en el cuerpo como consecuencia del ejercicio
físico intenso, la contaminación ambiental, el tabaquismo, las infecciones, el
estrés, dietas ricas en grasas y la sobre exposición
A la hora de elegir
las bayas, opta por aquellas con color intenso, como las moras, las frambuesas
y los arándanos. Éstas se pueden incorporar perfectamente al pote de cereales
en el desayuno o comer como golosinas durante el día.
©jsnflo/Sotck.xchng
3. Verduras
crucíferas
Es sabido que las
verduras no son el alimento preferido de los chicos, pero ya no eres un niño
así que no huyas de las verdosas amigas. Menos aún de los vegetales crucíferos,
como el brócoli, la col y el coliflor, entre otros, que tienen una mayor concentración de fibra y antioxidantes que los demás miembros de la familia.
Al igual que las
frutas, todas las verduras son buenas para la salud porque aportan distintos
tipos de vitaminas y minerales, aunque si tienes que elegir, por regla, ‘más
oscuro es mejor‘.
Las verduras son
ideales para armar ricas ensaladas o como guarnición para las carnes. También
–¿por qué no?– pueden incorporarse como bocaditos entre comidas cuando aparece
el hambre: rodajas de zanahoria, tomatitos cherry y cebollitas en vinagre son
una opción.
4. Pasta
Si bien cuando se
trata de carbohidratos es preferible consumir el grano entero y no refinado,
las pastas hechas en base a harinas de grano son la mejor opción para cargarse de energía antes de practicar algún deporte o
competencia gracias a su fácil digestión.
Tu cuerpo quema
carbohidratos como combustible; grasas y proteínas también, pero debe
convertirlos en carbohidratos primero, lo que es más trabajoso para el cuerpo.
La pasta recomendable
no contiene rellenos y se puede acompañar con alguna salsa roja.
©michaelaw/Stock.xchng
5. Nueces
Toda dieta balanceada
debería incluir frutos secos en el menú, debido a que son una combinación
natural de proteínas y grasas saludables. Las nueces y sus productos derivados
son especialmente recomendables porque son fáciles de digerir y ayudan a
equilibrar el azúcar en la sangre cuando se combina con hidratos de carbono.
Por ejemplo, si se unta el pan con mantequilla de nuez, maní o almendra, la
proteína y la grasa pueden ayudar a mantener los hidratos de carbono durante un
período más largo de tiempo, de una manera no invasiva que no cause malestar
estomacal.
Las nueces, además,
aportan gran cantidad de fibra y magnesio, que facilita la entrega del
calcio y el potasio a los músculos. Pero, cuidado, porque tienen muchísimas
calorías. No se deben comer más de tres o cuatro al día para evitar engordar.
6. Leche chocolatada
Qué lindas aquellas
tardes en las que al volver del colegio tus padres te servían un vaso de leche
chocolatada mientras mirabas televisión. La buena noticia es que puedes retomar
la costumbre. Un estudio estableció que la leche chocolatada es beneficiosa
después de entrenamientos intensos, debido a su contenido de carbohidratos y
proteínas.
Muchos creen que
luego del ejercicio físico es necesario ingerir una gran cantidad de proteínas,
cuando en realidad hacen falta carbohidratos simples con un poco de proteínas.
Esto se puede conseguir tranquilamente en un vaso de leche con chocolate bajo
en grasas. Además, la cafeína del chocolate dilata y relaja los vasos
sanguíneos, ayudando a que la sangre rica en oxígeno llegue a los músculos más
rápido y fácil.
7. Salmón
Sí, la carne roja y
la del pollo, por su abundante cantidad de proteínas, son bienvenidas en la
alimentación del deportista. Pero anota también a los pescados grasosos, como
el salmón, el arenque, la caballa o la trucha, ya que sus proteínas y sus
ácidos grasos omega-3 ayudan a reducir inflamaciones.
©arinas74/Stock.xchng
El omega-3 es un ácido
graso conocido como ‘esencial’ porque el cuerpo no lo puede producir y sólo se
puede incorporar mediante alimentos.
El consumo de salmón recomendado es
de dos veces por semana. Se puede incorporar en ensaladas o pastas, o pedir
delivery de sushi ahora que está tan de moda.
8. Legumbres
La soja, las lentejas
y los porotos, entre otras semillas de plantas leguminosas, son ideales para
los atletas vegetarianos o para quienes desean dejar un poco la carne de lado,
por su alto contenido en proteínas de origen vegetal y de minerales.
Si bien no tienen
tantas proteínas como las carnes, estas no contienen grasas saturadas y sí
fibras, lo que ayuda a sentirse saciado por más tiempo.
Se pueden agregar en
ensaladas, rellenos o hacer pastas como el hummus.
9. Banana
Quién no vio un
partido de tenis en el que alguno de los tenistas aprovechó el descanso entre
set y set para comerse esta fruta. Es que cada banana tiene sólo cien calorías
y aporta azúcar fácil de digerir y electrolitos naturales.
©oliviaebe/Stock.xchng
Es ideal para
consumir antes del ejercicio físico, ya que durante el mismo expulsarás
electrolitos del cuerpo. Y una banana puede aportar el potasio necesario para
evitar calambres o espasmos musculares.
Además, combinados
con su fibra, los tres azúcares naturales que contiene (sucrosa, fructosa y
glucosa) son una inyección instantánea y sostenida de energía.
10. Agua
¿El agua? ¿Es un
alimento? Sí, aunque no lo creas, el agua se considera un alimento porque
contiene nutrientes, como los electrólitos de los que hablábamos arriba, los
cuales perdemos en cantidad cuando sudamos durante la actividad física. Por eso
es tan importante su consumo, sobre todo después de hacer deportes.
Es bueno consumir
entre dos y tres litros diarios, lo que no signifca que debamos tomar esa
cantidad de líquido. El agua también se incorpora mediante otros alimentos
–todos, salvo los aceites–, el aire e incluso se produce dentro del organismo
como consecuencia de múltiples reacciones metabólicas.
Atentos que la
deshidratación, aunque sea mínima, produce debilidad, desconcentración, pérdida
del apetito, dolor de cabeza, irritabilidad, y alteraciones
cardiocirculatorias.
Ahora que aprendiste
todo esto, ¿estás dispuesto a modificar tu alimentación?





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